![]() |
| CC-BY Candy Tale @ Flickr |
Carolina se miró en el espejo del baño. No había nada extraño con ella, veía a una chica de 18 años con los ojos un poquitín separados pero común y corriente.
- "No me cambiarán. No señor, sigo siendo yo misma."
Entonces percibió el olor ácrido y el siseo sigiloso de mil patas.
Suspiró. Apretó el marco del espejo contra la pared y por lo menos un ciento de cucarachas pequeñas salieron huyendo hacia el orificio, coladera o rendija más cercano.
- "Bueno, quizás ustedes si lo hagan."
Carolina se miró en el espejo del baño. No había nada extraño con ella, veía a una chica de 18 años con los ojos un poquitín separados pero común y corriente.
- "No me cambiarán. No señor, sigo siendo yo misma."
Entonces percibió el olor ácrido y el siseo sigiloso de mil patas.
Suspiró. Apretó el marco del espejo contra la pared y por lo menos un ciento de cucarachas pequeñas salieron huyendo hacia el orificio, coladera o rendija más cercano.
- "Bueno, quizás ustedes si lo hagan."

No hay comentarios:
Publicar un comentario