El día de hoy les voy a aconsejar que se deshagan de sus bienes materiales, pero no es porque sea bueno para la salvación de su alma, sino para facilitarles la vida.
1. Recuerditos: Si los quieres conservar o los pones en exhibición o los usas. Si no te atreves a colgar o poner tras una vitrina en tu salón esas chucherías tan kitsch que te dieron en la boda del primo del amigo de no sé quien ¿para que las quieres conservar?
2. Esto último es especialmente cierto para las fotografías. Los álbumes de fotos son caros, muy pesados y las fotos no vuelven a verse jamás pues por alguna razón y sin importar que sus cubiertas sean de colores fosforilocos, los álbumes tienen la cualidad de pasar desapercibidos aunque los tengas enfrente en las estanterías de la sala.
3. Si, es verdad que hay algunos objetos a los que estamos muy apegados y que no queremos tirar, pero tampoco los queremos tener en exhibición. En esos casos está bien, las podemos guardar pero deben de caber en una sola caja pequeña que hay que tener cerca de los papeles importantes (en caso de incendio, es los que vas a sacar de tu casa si te da tiempo ¿no?)
4. Toma fotos de todo (o escanea). En lugar de tener almacenadas cajas y cajas con tus cartas de amor, años de dibujos y manualidades de tus preciosos hijos o las playeras del equipo de fut de tu esposo que ya no le quedan; mejor tómales una foto usando, jugando o sosteniéndolas mientras sonríen.
5. Las fotos y documentos en electrónico las puedes reimprimir cuando lo necesites y las puedes mantener en un pequeño disco duro. Cuando hay desastres donde la gente pierde sus casas como incendios o inundaciones, siempre se lamentan por haber perdido una vida de recuerdos y fotos; así que mejor no preocuparse, nos compramos un buen seguro y a guardar un respaldo digital en casa de los papás, hermanos o amigos de confianza y ya está.
6. Si no has utilizado algo en el año pasado, lo más seguro es que ni lo necesitas. Deshazte de esas cosas vendiéndolas en internet o en ventas de garaje. Si no las has vendido para cierta fecha, regálalas o tíralas. Hay muchas organizaciones benéficas que hasta van a tu casa a recogerlas sin costo alguno.
7. Y no consideres que es tirar dinero a la basura. Es rebatible pensar que conservar todo tu mugrero es mejor porque vas a ahorrarte dinero algún día cuando lo necesites, a simplemente conservar sólo lo que usas e ir comprando lo que vayas necesitando en la marcha. Esas cosas ocupan espacio, energía y tiempo para conservarlas, que bien podrías usar en otras actividades.
8. Empieza a pensar que las cosas son solo bienes temporales para un uso específico y no que te tienen que durar para siempre. Con esa mentalidad si compras un sofá y al cabo de unos años te cambias de casa y te das cuenta que no queda bien, en lugar de quererlo meter a fuerzas porque te costó una lanota (un pastón para los españoles) vas a poder deshacerte de él sin remordimientos. Lo mismo va para la ropa: ¡hay que ponerse esos vestidos en lugar de guardarlos para ocasiones especiales!
9. Piensa en tus roperos como si fueran de tiendas de ropa de diseñador: todo tiene que tener su lugar y debe poder salir y entrar fácilmente. ¡Para nada necesitas tener doce suéteres! ¿Has oído de la regla de entra uno, sale uno? ¿No?: Por cada objeto nuevo que vayas a meter al closet, tienes que deshacerte de otro. Aplícalo.
Estas reglas no son para todo el mundo. Si has vivido toda tu vida en la casa que tus padres heredaron de tus abuelos, y donde vivirán tus hijos, y los hijos de tus hijos, pues no necesitas ser tan extremista. Sin embargo, si te mueves de un lado al otro todo el tiempo como lo he hecho yo toda mi vida o bien te gustaría poder hacerlo, te darás cuenta que las cosas se vuelven una carga que no te deja saltar cuando las oportunidades se presentan y estos consejos pueden ayudarte a estar más listo (a).
Imagen: CC-BY "Clutter Montage 001" por Robert Huffstutter @ Flickr http://flic.kr/p/eVhy44