martes, 12 de noviembre de 2013

Perro Emplumado (12.11.13)

“Es como si compararas a Lucas con cualquier otro perro. Como si dijeras que todos los perros son iguales por ser perros. No lo son.” le dijo la voz.

La mujer atravesó a ciegas el salón, no había muebles con los que pudiera tropezar, la luz del amanecer pegaba directamente en el enorme ventanal que abarcaba toda una pared. Estaba buscando a tientas sus pantalones y nadie la podía ver, el edificio daba al mar y estaba en un piso demasiado alto.

La ciudad empezaba a despertarse, en la avenida principal, los barrenderos empezaban a trabajar dejándola impecable, el asfalto concreto brillante, una joya resplandeciente, el orgullo del país. Ella pensó que sí importaba después de todo,  .  .  .  el dinero. Despertarse en un lugar así te cambiaba tu día.    

Lucas se había acercado al oír su nombre, moviendo la cola y aleteando un poco.

"Hola pequeñito, el día de hoy te traeré algo rico para comer." 

El perro la miró reprochando.

"Ya sé que estas aburrido. Mami tiene que arreglar unos asuntos, esta noche te dejaré salir a volar.  Y le acomodó las plumas de las orejas."

La voz en el departamento le preguntó

- "¿Ya decidiste que vas a hacer?"

- "No por completo. No es fácil. Pero algo se me ocurrirá." 


Basado en un Sueño que Tuve el 12 de abril del 2005.
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"Reflejos en la Plaza" CC-BY Sergis Blog @ Flickr
                                                                              

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