Vamos a la playa en mis vacaciones, hacemos check-in en el hotel donde tenemos reservación.
El lugar, aunque es muy caro, es siniestro. Una de las paredes es de cristal y como los acuarios, te permite ver animales marinos.
Esto es extraño porque el hotel se encuentra sobre la punta mas alta de un acantilado, lo cual significaría que el mar es más alto de un lado y del otro lado se encuentra fácilmente 200 metros abajo (es un acantilado enorme y seco).
Me asomo a la vitrina y puedo ver desde ahí una masa de azul oscuro al fondo, es el abismo oceánico. Tengo un miedo "primordial", pero aun así apoyo mis manos en el vidrio para poderme inclinar un poco y observar mejor lo que hay debajo.
No hay peces de colores, ni corales vistosos y llenos de vida. Sólo hay algas parduzcas flotando esporádicamente, lo que parecen ser algunas rocas y después (abajo) oscuridad profunda. Me parece que es una grieta.
Distingo manchas que se mueven. Pensé que eran rocas, pero son peces.
Son enormes, al principio pienso que son atunes, pero conforme ajusto mi vista a la penumbra, distingo algunos rasgos de peces abisales, o quizás prehistóricos. Tienen caras agresivas, llenas de dientes y ojos apagados, pero sus cuerpos (es gracioso) parecen cuerpos de peces tropicales, gigantescos peces gato, u otra especie de pez alargada en forma triangular, y estrechos a los lados, pero son marrones y pardos, con franjas y se mueven con una lentitud exasperante.
Hay otros animales que se mueven mucho más rápido y que cuando salen de la mancha negra que es el abismo y contrastan contra las rocas pienso que son tiburones martillo, pero parece que sus cabezas están lastimadas, pues parecen rasgadas y rotas. Después de observarlos un poco más de tiempo me doy cuenta que tienen cabeza de perro.
Una especie de peje-lagarto, un peje-perro, y no son perros bonitos, las cabezas son pardas o negras como sus cuerpos, de razas sin pelo, feos, como callejeros que se han mezclado durante varias generaciones y ahora su raza es irreconocible.
Mi novio viene a recibirme, y le pido que venga a ver los peces, quiero ver que opina él, porque estoy segura que esos seres deberían existir muy lejos de aquí (en las profundidades), si es que debieran existir por completo.
Vine a la playa porque quiero nadar, y si los peces están aquí arriba, también van a estar en la playa que hay bajo el acantilado, y sospecho que son carnívoros.
Él no me hace caso, está muy ocupado dice. El no viene de vacaciones, viene a trabajar como músico en uno de los bares de "Cabo". Porque es un "Cabo", sólo que es diferente al que todos conocen, es un lugar nuevo.
Al día siguiente en el desayuno, me sigo sintiendo incómoda. Siento peligro. Al ir al restaurante me quedo sin comer nada. Los precios son ridículamente caros y la comida que pretende ser gourmet solo son salsas de colores y pequeños cuadritos de comida compactada. Me parecen además insalubres y pienso que los meseros son capaces de envenenarme, solo por gusto.
Me siento en una de esas películas malas, donde todo un pueblo son asesinos que asechan a los viajantes. Pero en este lugar siento que son capaces de sacrificarlos a alguna extraña criatura Lovecraftiana. En fin, tengo unas galletas que traje conmigo y salgo de ahí para comérmelas.
Subo por unas escaleras a la azotea, porque quiero alejarme de todas las personas que sí se atreven a lamer esas salsas de sus platos. Sin embargo, tampoco puedo comer en la azotea, porque sobre los tinacos hay una ballena azul muerta.
No huele mal, pero es muy triste de observar. Insisto que este lugar está mal y deberíamos salir de aquí, pero sé que no me van a escuchar.
Como estoy sola mientras mi novio prepara sus cosas en el bar, me uno a un grupo de personas que van a buscar un lugar donde entrar al mar. Tenemos un guía que sabe cuando los animales marinos no se acercarán a la playa (tiene algo que ver con las mareas).
Yo camino al final de la fila, por si la gente empieza a morir, poder correr lejos de ellos.
Veo como el guía y los otros caminan por un surco en la arena, que pareciera haber sido hecho por un gigante con una vara gigante, que por humanos. Trato de no ser paranoica.
El mar a mi izquierda, y la base del acantilado a mi derecha están completamente libres de vida, no hay animales, ni plantas, ni gaviotas, ni cangrejos y el mar parece espeso, de un color azul oscuro, no hay olas.
No voy a poner un pie en ese mar. Puedo casi sentir el tirón que me arrastraría hacia el fondo para ser devorada por las criaturas.
Es la primera parte de un sueño que tuve el 16/01/09.