martes, 16 de julio de 2013

Diario de Sueños I (16.07.3)

CC-BY Candy Tale @ Flickr
Debido a sus pesadillas, decidió ver a un psicólogo. 

El psicólogo le pidió que llevara un diario de sueños para que fuera más rápido identificar sus símbolos y trabajar sobre de ellos. 

La primera noche se levantó de un sobresalto y no podía recordar lo que había ocurrido, pero describió el lugar dentro del sueño donde se encontraba antes de despertarse. 

La siguiente noche en cuanto entró al sueño volvió al lugar que había descrito y este se había hecho más sólido:  las paredes de las casas tenían textura, cosa que no ocurría con anterioridad.  

Cuando la criatura se acercaba oyó con más claridad sus pasos sobre los adoquines. Despertó sudando como siempre y apenas podía respirar por el nudo que sentía en su garganta. 

Habló por teléfono con su doctor, quien lo tranquilizó e incluso lo animó a registrarlo cuanto antes, para que no se perdieran los detalles.

No escribió nada del lugar esta vez, le parecía tan vívido que no se le ocurrió seguir hablando de él, sería como describir su departamento y los objetos en él. Sin embargo pudo describir mejor a la criatura, supo ahora que tenía pelaje negro y rayas amarillas vivas, y por primera vez supo que tenía seis patas y una boca con pinzas que se abría en un grito que en el sueño siempre lo paralizaba aunque nunca alcanzaba a oírlo. 

La noche llegó, el estaba soñando y el lugar era sólido. Distinguió a la criatura a muchas calles antes de encontrarse con ella. Cuando abrió la boca, esta vez pudo escuchar el sonido grave, sintiendo como rebotaba en las paredes de las casas, como si fuera un ultrasonido rebotando en sus huesos. Fue una estupidez haberse acercado, ahora lo sabía, pero tenía que hacerlo porque si no no podría describir los detalles a su doctor y éste estaría decepcionado, seguramente estaría decepcionado. 

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