De un sueño que tuve el 25 de julio de 2006
Tardamos un rato en encontrar la casa; para cuando subimos las escaleras sólo queríamos dormir y buscamos las habitaciones inmediatamente.
Tardamos otro rato en encontrarlas. Los pasillos eran muchos y si estaban organizados de algún modo, era incomprensible para mi. Me dieron ganas de simplemente atravesar esas paredes de papel (¡ A quién se le ocurre hacer una casa de vacaciones en estilo japonés en la zona boscosa del Nevado de Toluca !).
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| CC-BY Candy Tale @ Flickr |
En cada cuarto había un largo closet cubriendo toda una pared. Y en cada closet, en la parte inferior había varios símbolos, parecían letras japonesas aunque quizás no lo fueran, parecían más un graffiti sacado de alguna banca o barda.
Bueno, al final encontramos nuestra habitación. ¿Se preguntan por qué no usamos simplemente alguna otra de las que estaban vacías? La nuestra era la única que tenía cama. Finalmente . . . pero no, había algo más.
Cada vez que entrábamos a una habitación, las letras graffiteadas atraían de inmediato nuestra atención. Ahora que mirábamos la cama, por el rabillo del ojo podíamos ver que a cada extremo del closet había una mujer, muy pálida, vestida con una falda y suéter oscuros. Cada una tenía una lata de pintura en aerosol en la mano.
Salíamos y nos asomábamos a algunas de las otras habitaciones. Habían más mujeres en cada una de ellas.
Le digo a mi novio
- "Así no se puede dormir . . . y mañana tengo que ir a trabajar. ¿Qué se supone que son?"
- "No seas tan quisquillosa. Creo que están muertas. No creo que hagan nada. Probablemente toman más fuerza ahora que las películas asiáticas de miedo se ven más".

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